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El cáncer y su visión

Cómo afecta el cáncer a las diferentes áreas del ojo.

Si bien muchas personas asocian la palabra "melanoma" o "carcinoma" exclusivamente con la piel, el delicado aparato ocular humano es igualmente susceptible a los tumores malignos. La oncología ocular —la rama especializada de la medicina dedicada a los tumores oculares— es un campo muy complejo. Debido a que el ojo está compuesto por distintas capas, tejidos y cámaras de líquido, el cáncer afecta a las diferentes áreas del ojo de maneras fundamentalmente únicas.


El cáncer ocular primario (cáncer que se origina en el ojo) es bastante raro, con alrededor de 880 casos diagnosticados anualmente en el Reino Unido. Sin embargo, el cáncer ocular secundario, en el que las neoplasias malignas se diseminan o hacen metástasis desde otros órganos como las mamas o los pulmones, es más común.

Para comprender cómo se comporta el cáncer en esta parte del cuerpo, lo más sencillo es dividir el ojo en tres zonas estructurales distintas: el interior del globo ocular, la superficie del ojo y las estructuras circundantes.

1. Cánceres intraoculares: Dentro del globo ocular

Los cánceres intraoculares se desarrollan en lo profundo del globo ocular. Dado que estos tumores crecen fuera de la vista, suelen detectarse por primera vez durante las visitas rutinarias al óptico (optometrista) y no por el propio paciente.

El tracto uveal (la capa media)

La úvea es la capa media vascularizada y pigmentada del ojo. Está dividida en tres partes, todas las cuales contienen células productoras de melanina ( melanocitos ) que pueden mutar y convertirse en melanoma uveal , el cáncer ocular primario más común en adultos.

  • El iris: Esta es la parte coloreada del ojo. Los melanomas en esta zona suelen presentarse como una mancha oscura que va creciendo. Afortunadamente, los melanomas de iris a menudo se detectan a tiempo porque son visibles en el espejo y tienden a crecer lentamente.

  • El cuerpo ciliar: Situado justo detrás del iris, este anillo muscular modifica la forma del cristalino y produce el líquido que se encuentra dentro del ojo. Los tumores en esta zona pueden crecer bastante antes de causar síntomas, a menudo presionando el cristalino y provocando visión borrosa.

  • La coroides: Situada en la parte posterior del ojo, entre la retina y la esclerótica (la parte blanca del ojo), la coroides es el lugar más frecuente donde se desarrollan los melanomas uveales. Un melanoma coroideo puede causar sombras, destellos de luz, moscas volantes o una pérdida indolora de la visión periférica a medida que crece y levanta la retina.

La retina (la parte posterior del ojo)

La retina es la "película" sensible a la luz que se encuentra en la parte posterior del ojo y que transmite las imágenes al cerebro.

  • Retinoblastoma: Este es el cáncer intraocular primario más común en niños, que suele afectar a lactantes y niños menores de cinco años. Se produce cuando las células nerviosas de la retina mutan. Un signo de alerta característico es la leucocoria : un reflejo blanco o "brillo" en la pupila al tomar una fotografía con flash, en lugar del típico efecto de "ojos rojos".

  • Linfoma intraocular primario (LIOP): Un cáncer muy poco frecuente que afecta a los glóbulos blancos ( linfocitos ). Generalmente afecta a la retina y al humor vítreo (el líquido gelatinoso que llena el ojo). Es particular porque está estrechamente relacionado con el linfoma del sistema nervioso central y suele afectar a ambos ojos.

2. Cánceres conjuntivales: La superficie ocular

La superficie del ojo está protegida por una membrana delgada y transparente llamada conjuntiva, que cubre la parte blanca del ojo ( conjuntiva bulbar ) y recubre el interior de los párpados ( conjuntiva palpebral ). Los cánceres que se desarrollan en esta zona están muy expuestos a factores ambientales, en particular a la radiación ultravioleta (UV) de la luz solar o de las camas de bronceado.

  • Carcinoma de células escamosas (CCE) de la conjuntiva: Este es el cáncer más frecuente en la superficie ocular. Suele presentarse como una lesión indolora, carnosa, blanca o rosada, a veces acompañada de enrojecimiento crónico o la sensación persistente de tener algo atascado en el ojo. Si bien puede invadir agresivamente los tejidos circundantes, tiene un bajo riesgo de diseminarse a órganos distantes.

  • Melanoma conjuntival: A diferencia del melanoma intraocular, este se origina en el tejido superficial del ojo. A menudo se desarrolla a partir de manchas planas y marrones preexistentes (conocidas como melanosis adquirida primaria). A diferencia del carcinoma de células escamosas, el melanoma conjuntival conlleva un riesgo mucho mayor de diseminarse a los ganglios linfáticos locales y otras partes del cuerpo.

3. Cánceres anexiales y orbitarios: Estructuras circundantes

El cáncer también puede afectar la compleja estructura que sostiene, mueve y protege el globo ocular. Estos tumores se clasifican generalmente en tumores anexiales (párpado y conducto lagrimal) u orbitarios (cavidad ocular).

Los párpados

Los tumores de párpado son esencialmente cánceres de piel, estrechamente relacionados con la exposición al sol.

  • Carcinoma basocelular (CBC): Representa más del 90 % de las neoplasias malignas de párpado y suele aparecer en el párpado inferior. Generalmente se presenta como un nódulo firme y nacarado con un pequeño cráter o úlcera en el centro. Crece lentamente y rara vez se disemina a otras partes del ojo, pero si no se trata, puede causar daños extensos en la estructura ocular local.

  • Carcinoma de glándulas sebáceas: Un cáncer poco frecuente pero agresivo que se origina en las glándulas sebáceas de los párpados (glándulas de Meibomio). Su diagnóstico es notoriamente difícil porque se confunde perfectamente con un chalazión inofensivo (un bulto similar a un orzuelo) o una blefaritis crónica (inflamación de los párpados), lo que conlleva peligrosos retrasos en el tratamiento.

La órbita (la cuenca del ojo)

La órbita es la cavidad ósea que contiene el globo ocular, los músculos, la grasa, los nervios y los vasos sanguíneos.

  • Linfoma orbitario: Es la neoplasia maligna primaria más común de la órbita en adultos. A medida que el tumor se expande dentro de los estrechos límites de la cavidad orbitaria, provoca una característica protrusión del ojo hacia adelante ( proptosis o exoftalmos ), además de hinchazón y visión doble.

  • Rabdomiosarcoma: Tumor maligno de rápido crecimiento que afecta los tejidos blandos o los músculos que mueven el ojo. Si bien es excepcionalmente raro, es el cáncer orbitario primario más común en niños y requiere intervención urgente.


Resumen del impacto por ubicación

La presentación clínica, el pronóstico y el tratamiento dependen completamente de la geografía específica del tumor:

Área del ojo

Tumores malignos comunes

Síntomas potenciales clave

Enfoques de tratamiento primario

Dentro del globo ocular (intraocular)

Melanoma uveal, retinoblastoma, linfoma

Destellos, moscas volantes, sombras, reflejo pupilar blanco (en niños), pérdida de visión indolora.

Radioterapia (placas o haz externo), terapia con haz de protones, termoterapia transpapilar, enucleación (extirpación del ojo)

Superficie ocular (conjuntival)

Carcinoma de células escamosas, melanoma conjuntival

Crecimiento carnoso, enrojecimiento ocular crónico, irritación localizada.

Escisión quirúrgica con crioterapia (congelación de los bordes), gotas de quimioterapia tópica

Tejidos circundantes (anexilares/orbitales)

Carcinoma basocelular, carcinoma sebáceo, linfoma orbitario

Bultos en los párpados que sangran o se ulceran, ojo saltón, visión doble, párpado caído

Extirpación quirúrgica (cirugía micrográfica de Mohs para párpados), radioterapia externa, quimioterapia sistémica.

 

Cuándo buscar consejo médico

Dado que muchos tipos de cáncer de ojo se desarrollan sin causar dolor, los exámenes oculares periódicos con un óptico son vitales; ellos cuentan con el equipo especializado (como oftalmoscopios y lámparas de hendidura) para ver con claridad las estructuras internas.

Siempre debe pedir cita con un médico de cabecera o un óptico si nota algún cambio persistente, entre ellos:

  • Sombras, destellos de luz o repentinas "líneas onduladas" en su campo de visión.

  • Una mancha oscura en el iris o en la parte blanca del ojo que parece estar creciendo.

  • Visión borrosa o doble, o pérdida parcial de la visión en un ojo.

  • Un bulto físico en uno de tus ojos.

  • Un bulto o úlcera en el párpado que no cicatriza en unas pocas semanas.

 
 
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