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El primer examen de la vista de su hijo

Cuándo y qué esperar

Como padres, supervisamos constantemente el desarrollo de nuestros hijos, desde sus primeros pasos hasta sus primeras palabras. Pero un aspecto crucial de su salud que a veces se pasa por alto es su visión. Es fácil asumir que si un niño no entrecierra los ojos ni se queja, su vista debe estar bien. Sin embargo, un número significativo de problemas de visión pueden pasar desapercibidos sin una evaluación adecuada, lo que podría afectar su aprendizaje, desarrollo social y bienestar general.

Una visión clara es fundamental para que aprendan a leer, escribir y desenvolverse en su entorno. La mala visión en la infancia puede provocar frustración por bajo rendimiento académico, falta de confianza e incluso problemas de conducta mal diagnosticados. La buena noticia es que la mayoría de los problemas de visión en la infancia son fáciles de tratar, pero la detección temprana lo es todo.

Entonces, ¿cuándo es el momento adecuado para el primer examen ocular de su hijo y qué cubre exactamente?

¿Cuándo debe mi hijo tener su primer examen ocular?

El consenso general entre optometristas y pediatras del Reino Unido es que un niño debería tener su primer examen ocular completo entre los tres y los cinco años . Este momento es estratégico por varias razones clave:

  • La intervención temprana es clave: Los primeros años de vida de un niño son cruciales para el desarrollo del sistema visual. Afecciones como la ambliopía (ojo vago) , en la que el cerebro no procesa correctamente las imágenes de un ojo, pueden corregirse con mucha mayor eficacia antes de los siete años. De igual manera, el estrabismo y los errores refractivos significativos (miopía, hipermetropía y astigmatismo) mejoran la visión si se detectan a tiempo. Si no se corrigen, estos problemas pueden provocar una reducción permanente de la visión en el ojo afectado.

  • Interacción: La mayoría de los niños pueden comunicarse eficazmente a los tres años. Pueden seguir instrucciones sencillas y decirle al optometrista lo que ven, incluso si solo señala imágenes. Esto hace que el examen sea mucho más preciso y fiable.

  • Preparación escolar: Las exigencias a la visión de un niño aumentan drásticamente al comenzar la escuela. Leer en la pizarra, copiar de libros y realizar trabajos de cerca requieren una visión clara y cómoda. Un examen de la vista temprano garantiza que estén visualmente preparados para el aula.


Si bien los tres años es un buen punto de partida, reserve una cita antes si nota alguno de los siguientes signos:

  • Entrecerrar los ojos o inclinar la cabeza para ver las cosas.

  • Sentarse demasiado cerca del televisor o sostener libros muy cerca de la cara.

  • Frotamiento excesivo de los ojos o parpadeo frecuente.

  • Un ojo que parece girar hacia dentro o hacia fuera.

  • Quejas de dolores de cabeza o fatiga visual.

  • Antecedentes familiares de problemas de visión en la infancia.

Generalmente se recomiendan controles regulares cada uno o dos años , o con mayor frecuencia si se detecta un problema de visión.



Qué esperar en el examen

La idea de un examen de la vista infantil puede parecer abrumadora, pero la optometría moderna es increíblemente amigable para los niños. El optometrista es experto en involucrar a los niños y hacer que la experiencia sea divertida y sin estrés.

A continuación se muestra un desglose de lo que podría implicar un primer examen ocular típico:

1. Charla preliminar: La cita probablemente comenzará con una charla amistosa entre usted y su hijo/a. Les preguntará sobre el historial médico de su familia, cualquier inquietud que puedan tener y el estado de salud general de su hijo/a. Esto les ayudará a adaptar el examen a las necesidades específicas de su hijo/a y les dará la oportunidad de establecer una buena relación.

2. Prueba de Agudeza Visual: Esta es la parte que la mayoría de las personas asocian con un examen de la vista. Para los niños, no se trata de leer letras. En su lugar, se utiliza una tabla con imágenes o formas, como una casa, una estrella o un círculo. El niño simplemente tiene que identificar lo que ve. Para niños muy pequeños, se puede utilizar una prueba de "observación preferente", donde el optometrista observa qué patrón le interesa más mirar. Esta es una excelente manera de evaluar la visión de un niño sin necesidad de intervención verbal.

3. Evaluación de la alineación y el movimiento ocular: El optometrista utilizará diversas técnicas para comprobar la coordinación ocular de su hijo. Podría pedirle que siga una luz o un juguete en movimiento, o realizar una prueba de oclusión ocular, en la que cubrirá un ojo a la vez para observar cómo reacciona el otro. Esto ayuda a detectar estrabismo u otros problemas de coordinación ocular que puedan afectar la visión binocular (utilizando ambos ojos simultáneamente).

4. Revisión de la prescripción: Esta parte del examen determina si su hijo necesita gafas. El optometrista utilizará un instrumento especial llamado retinoscopio , que proyecta una luz en el ojo y mide cómo se refleja en la retina. Este es un método brillante y no invasivo que no requiere intervención del niño, lo que lo hace perfecto para los más pequeños. También podrían usar un foróptero o monturas de prueba con diferentes lentes para ajustar la prescripción. Alrededor de los cinco o seis años, el optometrista podría preguntarle al niño qué lente le da una visión más nítida.

5. Salud ocular: Finalmente, el optometrista examinará la salud ocular. Utilizará una luz especial y una lupa (o lámpara de hendidura) para examinar la parte frontal del ojo, revisando los párpados, la córnea y el iris. También examinará el interior del ojo para revisar la retina y el nervio óptico, asegurándose de que no haya problemas de salud subyacentes. En algunos casos, se pueden usar gotas oftálmicas para dilatar temporalmente las pupilas y obtener una visión más completa de la parte posterior del ojo. Si es necesario, el optometrista siempre explicará el proceso con antelación.

Después del examen: Al finalizar la cita, el optometrista le explicará sus hallazgos. Le explicará si la visión de su hijo se está desarrollando con normalidad o si ha detectado algún problema. Si necesita gafas, le explicará la prescripción y le ayudará a elegir unas adecuadas de su gama infantil. Esta es una excelente oportunidad para hacer cualquier pregunta, por pequeña que sea.

El primer examen de la vista de su hijo es un paso crucial en su camino hacia la salud. No se trata solo de conseguir unas gafas; se trata de brindarle el mejor comienzo posible en la vida, con una visión clara del mundo. Una revisión sencilla, divertida y rápida puede marcar una diferencia significativa en su desarrollo, su confianza y su capacidad para prosperar. No espere más: reserve su primera cita hoy mismo.

 
 
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