Una guía completa sobre inyecciones intravítreas
- giovannidicosmo
- hace 10 horas
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En la oftalmología moderna, las inyecciones intravítreas son, sin duda, el avance clínico más significativo de las últimas dos décadas. Desde mediados de la década de 2000, estas inyecciones han transformado la visión de quienes padecen enfermedades oculares que amenazan la vista.
¿Qué es una inyección intravítrea?
En su forma más simple, una inyección intravítrea es un método para administrar medicamentos en dosis altas directamente a la retina y la coroides, evitando la barrera hematorretiniana . Debido a que el ojo es un órgano altamente protegido, los medicamentos sistémicos (pastillas o infusiones intravenosas) a menudo tienen dificultades para alcanzar el segmento posterior en concentraciones terapéuticas sin causar una toxicidad sistémica significativa.
Al inyectar directamente en el gel vítreo del ojo , logramos una alta concentración local del fármaco justo donde se necesita, con mínimos efectos secundarios en otras partes del cuerpo.
Cómo funcionan
La mayoría de las inyecciones intravítreas en el Reino Unido se dividen en dos categorías: agentes anti-VEGF y corticosteroides .
1. Terapia anti-VEGF (bloqueadores del crecimiento)
La mayoría de las enfermedades retinianas que amenazan la visión implican la sobreproducción del factor de crecimiento endotelial vascular (VEGF) . El VEGF es una proteína de señalización que promueve el crecimiento de nuevos vasos sanguíneos frágiles que luego filtran sangre a la retina.
Mecanismo: Fármacos como Ranibizumab (Lucentis), Aflibercept (Eylea) y el más reciente Faricimab (Vabysmo) actúan como "esponjas moleculares". Se unen a la molécula de VEGF e impiden que esta se acople a sus receptores.
Resultado: Esto reduce el crecimiento de nuevos vasos sanguíneos y provoca que los vasos existentes con fugas se sequen, reduciendo así la inflamación y la formación de cicatrices en la retina.
2. Esteroides intravítreos (los inhibidores de la inflamación)
Para afecciones causadas por inflamación crónica, y no solo por el crecimiento de los vasos sanguíneos, se utilizan esteroides (como implantes de dexametasona o fluocinolona).
Mecanismo: Estos fármacos reducen las citoquinas inflamatorias y estabilizan la barrera hematorretiniana.
Resultado: Son especialmente eficaces para el edema (hinchazón) crónico que no responde completamente al tratamiento anti-VEGF.
Afecciones tratadas: Las “tres grandes”
Condición | Fisiopatología | Cómo ayudan las inyecciones |
Degeneración macular húmeda relacionada con la edad (DMAE húmeda) | Debajo de la mácula crecen vasos sanguíneos anormales que filtran líquido y sangre. | El tratamiento anti-VEGF detiene la fuga y previene la "cicatriz disciforme" que causa la pérdida permanente de la visión central. |
Edema macular diabético (EMD) | Los niveles altos de azúcar en sangre dañan los capilares de la retina, provocando que filtren líquido hacia la mácula. | Reduce la hinchazón "blanda" de la retina, restaurando la integridad arquitectónica de la mácula. |
Oclusión de la vena retiniana (OVR) | Un "ictus" en el sistema de drenaje del ojo provoca una acumulación de presión y una fuga masiva de líquido. | Elimina el líquido (edema) y reduce el riesgo de glaucoma secundario. |

El procedimiento: precisión en la práctica
El procedimiento es sorprendentemente rápido, generalmente dura menos de cinco minutos. Para el paciente, la anticipación casi siempre es peor que el propio procedimiento.
Anestesia: Se adormece el ojo mediante gotas tópicas potentes o un gel subconjuntival.
Asepsia: El ojo y los párpados se limpian con povidona yodada (Betadine) para minimizar el riesgo de endoftalmitis (infección interna).
La inyección: La aguja se inserta a través de la parte blanca del ojo (conjuntiva) y luego en la pars plana , una "zona segura" situada aproximadamente entre 3,5 y 4 mm detrás del limbo. Esto evita el riesgo de desgarro de retina o daño en el cristalino.
Postoperatorio: Normalmente se administran gotas lubricantes al paciente y se le mantiene en observación durante unos minutos antes de darle el alta.
Conclusión
Las inyecciones intravítreas han supuesto un avance decisivo contra algunas de las causas más agresivas de ceguera en el Reino Unido. Mediante la administración de fármacos específicos con precisión quirúrgica, los oftalmólogos pueden preservar la salud estructural de la retina y, en última instancia, la visión de sus pacientes.



